Sexo, mentiras y video hot


 

Hay que admitir que es una de las novedades eróticas más difundidas en los últimos 15 años: las parejas se filman teniendo sexo y luego disfrutan en privado de su pornografía “fatto in casa”. Actrices y actores famosos, músicos, una conocida imitadora televisiva y teatral, modelos destacadas y otras que buscan popularidad a cualquier costo han participado en videos hot que culminaron en Internet sublimando los ratones nocturnos de medio mundo.

En la mayoría de los casos, esas películas fueron almacenadas en un disco rígido de computadora o en la memoria de un celular, y terminaron en manos de inescrupulosos que las ofrecieron a un sitio web de espectáculos. La actriz Florencia Peña inició una demanda legal para determinar quién le vendió a un importante grupo de medios escenas íntimas con su ex marido Mariano Otero, aunque nunca se llegó a nada.

En otros casos, sin embargo, los mismos protagonistas -necesitados de popularidad- hacen el amor frente a camaritas y filtran sus “filmes” para alcanzar los “diez minutos de fama”, como quería el artista Andy Warhol. Tal es el ejemplo de un cantante berreta que quiso pasar por “supermacho” y contrató a una modelo en ciernes para filmar un video erótico. Curiosamente, a ella “se le escapó” ante una revista de chimentos la “verdad de la milanesa”.

Hacemos esta introducción para resaltar que, más allá de la intención de cada uno, decenas de videos de “ricos y famosos” pululan en la red de redes en una suerte de “Caras” pornográfica. Y también pululan videos de gente de bajo perfil que tuvo el infortunio de mostrarle a un amigo o una amiga su “travesura” y concluyó “escrachada”. Así comienza la breve historia en común entre Silvia Luna y Carola Bruzzoni.

En 2010, Silvia tenía planeado casarse con su novio, cuyo nombre se omite aquí por disposición judicial. Ella tenía 33 años, era moza de un bar de la localidad bonaerense de General Las Heras -70 kilómetros al oeste de la Capital Federal- y su amiga Carola conocía hasta el último detalle de su vida y de la próxima boda. Sabía, incluso, que Silvia había tenido una aventura con otro hombre y la había filmado con su teléfono celular.

Tan fuerte era esa amistad que sorprendió a todos en el pueblo que el sábado 17 de abril de 2010 a las 8.30, Silvia Luna ingresara al bar, tomara una maza de ablandar milanesas de la cocina y tuviera una fuerte discusión con Carola Bruzzoni, de 40 años. Los compañeros de trabajo de ambas observaron que, de repente, Silvia elevó la machaca de madera y se la estrelló en el lado izquierdo de la cabeza de Carola. “Un golpazo”, definió un lavacopas.

Otra de las empleadas logró separarlas a los empujones mientras forcejeaban con la maza y Luna se retiró del bar llorando. Bruzzoni, en cambio, se hallaba aturdida y lastimada por el martillazo: el dueño del bar le ofreció llevarla al hospital pero ella se negó y pidió ir a su casa, donde se acostó a dormir.

Su esposo, Sergio Robledo, advirtió a las 13 de ese sábado que Carola sangraba y la llevó de urgencia al hospital de Las Heras. Los médicos notaron la gravedad del caso y la trasladaron al de General Rodríguez, donde fue operada tres veces de un coágulo. El 26 de abril, nueve días después, murió por un traumatismo cráneo-encefálico provocado por el golpe.

El día de la tragedia, Luna estuvo demorada algunas horas acusada del delito de “lesiones graves” y fue liberada. No obstante, el martes siguiente fue acusada de “tentativa de homicidio” por el fiscal Guillermo Massaroni, quien solicitó su detención.

¿Qué fue lo que llevó a Luna a descargar su furia con una amiga? Antes del ataque mortal, le había recriminado a la víctima que intentara arruinarle su casamiento por medio de la difusión de una filmación hot. Una versión abonada por los testigos del juicio indicaba que Bruzzoni había planeado enseñar el video durante la fiesta de matrimonio de Luna. Algo incomprobable.

En su primera indagatoria, Silvia le confirmó a Massaroni la existencia de “su filme” y explicó que se enteró de que Carola le quería “arruinar el matrimonio con el video”. Más tarde agregó: “Le fui a pedir explicaciones y terminó todo mal. Nos peleamos y agarré la maza para defenderme y sacármela de encima. No la quise lastimar de esta manera”. Por eso, la defensa -a cargo de María Fernanda Montero- alegó a favor de caratular la causa como “homicidio en legítima defensa”.

Luna fue encarcelada apenas falleció Bruzzoni y comenzó una batalla judicial, en la que los medios de comunicación más grandes estuvieron claramente posicionados contra la agresora y enfatizaron los detalles morbosos del caso.

Durante la indagatoria del fiscal, que se prolongó por dos horas y media, Silvia le relató a Massaroni que su ahora ex pareja no llegó a ver el video sexual que la comprometía, aunque suspendió la boda sin fecha prevista. Primero, mientras se resolviera la causa y después, para siempre… Luna iba a casarse por civil el viernes siguiente del asesinato y el sábado por iglesia. La existencia del video, grabado con un teléfono celular, llegó a oídos de su entonces futuro marido a través de uno de los tantos amigos que lo habían mirado.

“Me quedé sin novio, sin vestido blanco para estrenar, con los anillos en el ropero, me quedé sin mi trabajo, me quedé sin estudio, me quedé sin nada, no tengo entusiasmo por vivir más. Me estaba por casar y me lo arruinaron, lo único que sé es que me arruinaron mi casamiento”, dijo Silvia a la prensa.

El Tribuna Oral en lo Criminal 3 de Mercedes dio por probado que Carola había tomado un video del celular de Silvia y lo había hecho circular por “todo el pueblo”, empezando por sus compañeros de trabajo. Más allá del atenuante, entendió finalmente que la muerte de Carola fue “un homicidio simple con dolo eventual” y condenó a la asesina a 10 años de prisión.

Tres años después, el Juzgado de Casación Penal bonaerense redujo esa pena a cuatro años y medio de prisión porque dio por sentado que existió una “traición” de Carola y una “emoción violenta” en la agresora, tras difundirse el video hot que protagonizaba. Como Luna había cumplido entonces tres cuartas partes de la pena, el mismo Tribunal Oral de Mercedes la dejó en libertad, en un giro inesperado.

Cristian Pérez Solís, el abogado de la familia de Bruzzoni, aseguró que no estaba conforme con el fallo y dijo que el esposo y los padres de Carola se sentían “víctimas de la Justicia”. Sin embargo, no apelaron el fallo ante la Suprema Corte bonaerense porque no quisieron mantener una “instancia de angustia”.

Los informes psicológicos y psiquiátricos de los peritos del Servicio Penitenciario Bonaerense indicaron que Luna estaba en condiciones de recibir libertad condicional y su informe de comportamiento era “favorable”. Luna había cometido un “homicidio emocional”.

El caso que conmocionó al habitualmente tranquilo pueblo de Las Heras finalizó así con dos parejas arruinadas, un ataque vehemente y una pasión desmedida por un video hot.